Pequeñas viajes al cerebro del hombre: ¿Cómo entender a un hombre? Parte 1

Buenas, buenas, queridas y queridos viandantes, ¿cómo les va?como-entender-a-los-hombres-hoy-la-remera-vieja

Hoy, y tratando de retomar un poco los temas centrales de nuestra Cátedra de Estudios Sociales de la Universidad de Massachusetts; y en una reunión clave para determinar el camino a seguir en los próximos manuales de estudio. Con el Decano Anderton llegamos a la conclusión que debíamos echar luz sobre algunos aspectos cruciales de la psiquis masculina y femenina, y de allí esto que damos en denominar:

Pequeños viajes al cerebro del hombre y de la mujer.

En esta primera parte, una de las verdades indiscutidas en la mente de todo hombre, y, además, un gran misterio del por qué para toda mujer.

“Mientras más rota, vieja y fea que sea una remera, más cómoda es y más afecto le tenemos.”

No es necesariamente que el sentido de la moda de nosotros, queridas viandantes sea disléxico. Tiene que ver con lo siguiente.

  • Mientras más rota: Las remeras suelen utilizarse en verano, o en momentos en que el clima es más bien templado a caluroso. Siendo de conocimiento público que los hombres sufren más del calor, las remeras que, a los ojos de las señoritas viandantes están rotas, a nuestros ojos están específicamente diseñadas para airear las zonas de la manera que más confortable resulten.
  • Mientras más vieja: Las remeras no son una prenda que se utilicen para ir a cenar a la embajada, sino que son de uso diario, y como tales, su principal intención es ser cómodas. ¿Qué más cómodo que un pedazo de tela semiroído que lleva años y años de adaptación a nuestro cuerpo y que ya está aerodinámicamente preparada para seguir el contorno de nuestra panza, generar no un cuello a la base ni cuello en V, sino una especie de cuello en U que permite que uno se pueda rascar e incluso soplar para refrescarse.
  • Mientras más fea: Si la remera es fea, no nos hace falta cuidarla tanto como quizás cuidemos otras prendas, lo que la vuelve aún más cómoda ya que permite que sin ningún prurito podamos recurrir a ella para secarnos el sudor de la frente con la manga mientras hacemos un asado, (el carbón debe ir al pantalón corto y no a la remera), o son las remeras que decidimos usar cuando nos corresponde hacer (o decir que hacemos) una tarea hogareña. (Aclaración: Mientras más sucia quede la remera de los arreglos hogareños, más pruebas de que alguna vez hayamos hecho algún arreglo, con lo cual, se suma otro poroto a favor de tales ropajes).

Esperando haber arrojado un poco de luz a este misterio masculino, y deseando haber logrado que el entendimiento de los géneros sea ahora mayor, me despido hasta la próxima.

Saludos, cariños, besos y abrazos

Dixit

Pulpo

Pulpo