Catálogo de Fauna diurna en la oficina – Segunda Parte

Buenas buenas, queridas y queridos viandantes, ¿cómo les va? ¿Me extrañaron? (Este es el momento para mentir que sí).

Bueno, tras un hiato bastante pronunciado he decidido retomar las fuentes y revivir, al menos levemente esta cátedra, y para ello, tomar una de nuestras clásicas materias, la del catálogo de fauna, donde hemos ya visto muchas versiones, desde la fauna diurna en los gimnasios, hasta la fauna nocturna en los boliches masculina, como femenina.

Y aquí continuamos con la fauna diurna en la oficina que empezamos hace un tiempo ya cuando revisamos las primeras cuatro categorías:

1- El/La Tomador de Café Ajeno (loterminom pero nolopreparum)
2- El/La Navegador Novedoso (Youtubis vidensis)
3- El/La que trae novedades (chusmis chismosis)
4- El/La Descargador de Películas y Series (Facilitatorum Piratibus)

Ahora, sin más preámbulos, continuaremos con las siguientes categorías:

5- El que se olvida de lavar (tazis y platis mugrosis)

tazas-suciasSufre del síndrome “mano de princesa” que le impide meterle una enjuagada a cualquier utensilio que utilice, por muy poco que se ensucie y lo deja en la bacha de la cocina para que el siguiente, que necesite usar la misma taza o plato lo tenga que lavar antes de usar. El problema es que además es generalmente quien más ansia de café tiene y toma de a seis o siete veces por jornada, rompiéndole los huevos no a uno ni dos, sino a seis o siete compañeros que le siguen en el orden cafetal.

No hay cartelito de “Por favor lave lo que utilice” que funcione con ellos, y las únicas tres soluciones conocidas y probadas son: a) esconderle las tazas b) ponerle lavandina y/o detergente en el café y ante la intoxicación decirle: “si no querés que te pase, lavala bien vos” o c) llamar a la madre y preguntarle si ella fue quien lo/la educó para ser un mugroso. Lo que automáticamente disparará la persecución por parte de la madre al ritmo del “no te eduqué para que me hagas quedar así” y similares.

Casos extremos se han registrado del síndrome de mano de princesa en aquellos que, en lugar de cerrar la bolsa de la basura y cambiarla, se dedican a armar una especie de jenga con los residuos, con la expectativa que a otro se le caigan encima y deba ser esa persona quien eventualmente se encargue del acomode.

6- El fan del jefe (Chupis medis)

El jefe está como jefe por algo, y es probable que sepa hacer algunas cosas bien, e incluso mejor que el resto. De allí a pensar que es la segunda venida de Jesús, o el Michael Jordan del mundo burocrático, quizás sea mucho.

No suelen ser populares entre los compañeros, pero suelen tener éxito a la hora de recibir los mejores proyectos. Además tienen una tendencia a recibir golpes accidentales y empujones inadvertidos, ante la sonrisa y los golpes de codo de sus colegas.

7- El que se siente cómodo en la oficina, como si fuera su casa (Revistus bajoelbrazus)

revistus-bajoelbrazus-leyendo-inodoroEl cuerpo manda, y las necesidades fisiológicas hay que resolverlas y evitar la incomodidad, eso es así, pero cuando ves al también usualmente llamado “lancha torpedera” de la oficina que agarra una revista (del nicho que sea la empresa) la enrolla levemente, la pone bajo el brazo y comienza su ruta triunfal mientras silba hacia el trono, estamos ante la presencia de alguien que se siente demasiado cómodo en la oficina y actúa como si estuviera en su propia casa.

Casos extremos se han reportado de Revistus Bajoelbrazus que salen rengueando del baño porque se les durmió la pierna de tanto tiempo que se pasaron leyendo, y se los ve abrazando los azulejos como bailarin de video clip de Britney Spears pre-locura.

Los revistus bajoelbrazus más modernos suelen llevar el smartphone y recurrir al sudoku o algo similar mientras se destrancan. El inconveniente es cuando resuelven uno de nivel Genio que es cuando comienzan con el problemático sudor de tabla y la consecuente dormida de pierna.

Bien queridos y queridas viandantes hasta aquí la segunda entrega del Catálogo de Fauna Diurna en las Oficinas. Espero sus aportes y comentarios para irlo enriqueciendo.

Saludos, cariños, besos y abrazos

Dixit

Pulpo

Pulpo

Publicado por

Pulpo

Autor de Humor Escrito Original.

4 comentarios sobre “Catálogo de Fauna diurna en la oficina – Segunda Parte”

  1. El mano de princesa llega a su máxima expresión cuando tiene mala puntería y deja el reguero de bollitos de papel alrededor del cesto, pero es absolutamente incapaz de levantarlos, porque aparentemente también padece de cintura de emperador, y no se agacha ni para atarse los zapatos.

  2. Dedicale un post especial a los que hablan demasiado (ya sea hombre o mujer. Por lo general son del sexo femenino). Estos personajes que opinan de todo, que hablan por encima de la radio, que le contestan al periodista, que tienen siempre una anécdota para relacionar con las últimas noticias. Soy bastante extrovertido, y resulta que tengo una señorita excedida de peso que trabaja en el escritorio de al lado y suele hablar continuamente. Yo trato de ignorarla y hacer que no escucho, para lo cual su accionar es disparar con un: “Sos muy callado”. Ante semejante crítica, no deja de resonar en mi cabeza la siguiente frase: “No es que soy callado, simplemente no te quiero hablar a VOS”. Saludos

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