Similitudes entre la venta y el tiroteo

Buenas, buenas, queridos y queridas viandantes. Hoy para seguir con el festejo de nuestro segundo aniversario, y haciendo una pausa a la segunda parte de la entrevista al Flaco Pailos que tenemos prometida, traemos una clase que prepararon dos profesores invitados a la cátedra: el Licenciado Martín Giorgis y el Licenciado Roberto Kerkebe Lama.
Estos prestigiosos docentes junto al Dgg. Julio Bellone, conforman Xinectia – Consultora de negocios una empresa cordobesa que tiene como lema “Hacemos vender nás, hacemos ganar más dinero, hacemos que se trabaje mejor”.

Además del trabajo en la consultora, los tres son docentes responsables de varios cursos de negocios del área de extensión de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba.

Y como si esto fuera poco, los muchachos están empezando a andar el mundillo de los blogs con el recientemente creado Blog de Xinectia en donde debaten los temas tratados en los cursos de negocios.

Dueños de un estilo de enseñanza muy particular, los docentes han elegido hacer su aporte a la cátedra con la clase Similitudes entre la Venta y el Tiroteo (o Diario de un vendedor). Adelante, muchachos!

Nota: esta clase se lee mejor musicalizada con el video que está al final.

Similitudes entre la venta y el tiroteo

Vender es como levantar minas, sólo que en la venta hay un intercambio donde uno entrega objetos de su interés y otro entrega a cambio valores a los cuales renuncia en pos de un beneficio.

En cambio en el levante…. ¡Qué coincidencia!

Más allá de la teoría el gran secreto es aprender de los fracasos. Los que somos vendedores sabemos cuál es nuestro momento de mayor temor y ansiedad: el de cerrar una venta.

Dicen los vendedores viejos y sabios que “a cerrar se aprende cerrando” y por más que hayas leido doscientos libros sobre cómo se hace, sólo a medida que vas vendiendo aprendés a manejar tus nervios y a asimilar los fracasos.

Es por eso que la venta se parece tanto al tiroteo: porque hay que saber manejar todos esos factores para poder pararte como un macho alfa frente a Ella.

Esto me trae a la memoria una historia. No mentiré que era un amigo… era yo. Joven y bello, pero inexperto aún en el arte de la conquista.

Recuerdo aquella noche del boliche cuando nuestras miradas se cruzaron e inmediatamente me enamoré.

Y sé que me enamoré por un claro síntoma: tenía primeras, segundas y terceras intenciones con Ella.

Me acerqué, le cabeceé señalando la pista y aceptó. Bailamos y de arrebatado me tiré a pagar un fernet para ver si la iba aflojando…

Los vendedores sabemos que en este momento se produce un silencio de pocos segundos, propio de que ya dijimos todo lo que tenía que decir del producto.

Y ellos, los clientes, están ahí… mirando y callados. Yo estoy ahí también. Callado, pero nervioso. Muy nervioso, aunque trate de poner cara de “Está todo bien”.

Pero sigamos con relato.

Ella me miró y cuando le pregunté qué iba a tomar le hizo una seña al de la barra y dijo:

- Traeme una Cubana con Fanta sin hielo 50 y 50 y no le mezquinés.

Si hubiera tenido experiencia ese acto hubiera sido una señal de alerta. Pero no la tenía; pensé que era un trago caribeño y que lo pedía sin hielo porque estaba mal de la gargantita.

Dije para mis adentros: ojalá que no se me note que no tengo cultura alcoholica, pero apenas me dé pie le como la boca.

Acá es cuando sentís que se acerca el gran momento de la venta. En tu cabeza fantaseás que el cliente te mira a los ojos y te dice:
- ¡Su producto es fantástico! ¡Lo quiero YA! ¿Cuánto le tengo que pagar ahora?
Pero yo sé que esto sólo sucede en los sueños de los vendedores. En la vida real hay que invitarlo al cliente a que compre. Hay hacerle una pregunta de cierre, como si fuera la chica del boliche…

En aquel momento soñaba con que ella me interrumpía diciendo: “Bueno, basta, ya está. Me gustás ¿Te puedo besar?”

Pero ese momento no llegó.

Se tomó la cubana en tres tragos casi sin hablarme, mientras yo la miraba embelezado pensando que era la chica de mis sueños, me imaginaba tomando un helado con ella el domingo, saliendo juntos a pasear a su labrador… aunque también pensaba otras cosas no tan santas.

¡No aguanté más! ¡tenía que decirle algo! Junté aire y coraje, y con voz dulce y temblorosa le dije:

- ¿Y…?

Después de hacer la pregunta de cierre, de la que depende la venta, pasan eternos y silenciosos segundos. Son lógicos, pues el cliente está evaluando su respuesta. Y es en este instante exacto en donde los nervios del vendedor aficionado lo traicionan ¿Y qué es lo que hace? ¿Qué hace? ¡HABLA! Y deja pasar así una magnífica oportunidad haciendo que la pregunta de cierre pierda toda su fuerza.
Volvamos a la barra del boliche para que vean lo que acabo de decirles.

Ella me miró en silencio. Yo me acerque lentamente y cuando mi boca estuvo a unos centímetros de su boca dijo:

- ¿Qué tai por hace’, bactrisboi (backstreetboy)? – Su aliento era una llamarada. Todos y cada uno de mis vellos nasales quedaron reducidos a cenizas. Los ojos me lloraban y tenía visión de bulto.

Respirando hondo, como pude, le dije:

- Voy a besarte como nadie te ha besado y luego te voy a pedir que te entregues por completo a mí. ¿Aceptás? -y a agregué- …si querés, o… si querés tomamos algo más y seguimos charlando o…

“No importa cuanto tengas que esperar, mantené la boca cerrada. Este es un juego en el que el primero que habla, pierde.”, me explicaron los hombres sabios de la venta mucho después.

– ¿O qué? -me dijo mirándome cínicamente.

No supe qué contestar. Sentí que estaba a punto de hacer trompita. Traté de zafar haciéndome el que le pone onda:

- O vamos a bailar otro tema Ujujuyyy!

¿Y si dice que NO? Esta fue la lección que me ayudó a seguir en la venta (y en el tiroteo, por supuesto): si dice que no, y de hecho la gran mayoría lo hace, nos ha dado la buena noticia de saber que es el momento apropiado de decir gracias y salir a buscar otro prospecto.

Ella contestó:

- Mira bichi -sonando más a tía experimentada que al del capullo de seda que había sacado a bailar hacía unos minutos- Te falta mucho, pero vai bien. Si es por mí, recién se me está calentando la gola así que andá juntando plata pa`otra cubana o despejá la cancha pa´ que venga otro con filo porque tengo una se’ bárbara.

Me fui pateando papelitos y mascando los hielos del fernet mientras de fondo sonaba el último tema de Erasure: Love to hate you.

Dixit

Lic. Martín Giorgis y Lic. Roberto Kerkebe Lama.

¡Muchas gracias a nuestros profes invitados!

Coming soon la data de la fiesta, más Flaco Pailos y más profesores invitados.

Ah! Queremos hacer un video con todos los que nos leen, así que están invitados a mandarnos una foto o unos segundos de video con un saludo para la cátedra. En especial a los amigos de otros países que no se pueden venir a la fiesta.
Se lo mandan a Dayana a su email.

Saludos, cariños, besos y abrazos

Pulpo

Dayana

8 comentarios sobre “Similitudes entre la venta y el tiroteo”

  1. Hombre que caballada, Confieso que diferente se ve la vida despues de un par de años de recibir clases del Profesor Octopodo, sino verse en ese espejo seria tan comun como rascarse los ovoides al despertar.

    Gracias por pensar en nosotros los estudiantes de intercambio, por alli va el paquete de saludos audiovisual…

    Solo tengo un comentario de esa historia: de haber hecho las cosas “bien”, le habria salido todo “mal” porque uno con las ganas de vender(o sea colocar) empieza escojiendo clientes pero a veces da la mercancia a credito.

    Por ahora, solo saludo y digo:
    amo a la mujer Argentina por definicion, pero jamas he tenino ni pizca de una.. (what a shame)

    …no more words, Au Revoir

  2. Con respecto al tema de las similitudes pienso que existen.
    Uno se vende constantemente, pero a mi modo de ver, no de manera consciente.

    Hay que pulirse, por dentro, lo de uno mas que una cosa es un “servicio” jeje…
    apuntar a la calidad intrínseca es la clave.

    Lo digo yo, que hace unos meses que no vendo nada.

    abrazo!

  3. etemmm muy interesante la clase =)
    no habia notado tales similitudes jejeje

    saludos a todos desde salta y ya vere de mandar alguna imagen

    besoss

    Barbys

  4. Cronos…
    Venga a visitarnos y le gestionamos al menos la pizca de una.

    Karma…
    Mire que los lácteos tienen fecha de vencimiento (Humorrrrrfino)

    Barbys…
    Esperamos las fotos, y muchas gracias… le haremos llegar los comentarios a los profesores invitados).

  5. Excelente el post de los profes invitados y esta semana venimos a full con las actualizaciones, así que ya hay nueva clase.

  6. Ya voy a buscar una foto, aunque tenga que recortar una pintura rupestre de alguna pared. Un beso gracielaleo

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