Llegó el Día del Amigo

Buenas Buenas, queridas y queridos viandantes.

Llegó el Día del Amigo nomás, y con él, la prometida iniciativa del Amigo Invisible blogueril.

En este caso, me tocó abrirle la puerta de Atención Viandante a Daemonicus Imprimatur y recibir lo como bloguero invitado, para hablar de algún amigo suyo.20-07-07 097

Como no me mandó una fotografía para ilustrar el post, me tomaré yo el atrevimiento de poner una foto de Cocha, mi amigo y sobre el que escribí en El Nene no me come, donde fue Cecilia quien me recibió.

Bien, luego de la introducción, los dejo con el texto de Daemonicus Imprimatur.

Lester, un amigo de confianza

Una de las cualidades que más valoro en un amigo es que esté a tu lado en los buenos y malos momentos. Pocas han sido las personas que me han apoyado incondicionalmente, bien me haya tocado ganar, bien me haya tocado perder.

Es de sobra conocido y aceptado por la mayoría de la gente de mi entorno el famoso dicho de que los amigos se encuentran y se reconocen cuando pasas una situación difícil, cuando tienes problemas.

Lo que creo que ahora está menos explorado es el hecho de cómo reacciona un amigo cuando triunfas, cuando la vida te sonríe y tus asuntos van como la seda. Es en esas circunstancias cuando yo, realmente, me encuentro con mis amigos de verdad.

En efecto, cuando me licencié, casi nadie me felicitó por ello. Cuando empecé a ejercer mi profesión, ninguno de mis “amigos” me llamó para mostrarme su alegría, sino más bien para interrogarme sobre cómo había conseguido ese puesto, las condiciones económicas, el horario de trabajo…

Y qué decir de la actitud de los amigos cuando te enamoras: “¿dónde has conocido a esa chica?”, “¿qué táctica utilizaste para ligártela?”, “¿no será demasiado guapa?”, “¿no sabes lo que haces?” y mil frases por el estilo que demuestran el “apoyo incondicional” de la gente más cercana a ti.

Menos mal que tengo un amigo que sí, verdaderamente, ha cumplido y respondido como espero de él. Se llama Lester y fue el único que acudió a mi graduación, a mi investidura en mi profesión, ofreciéndome regalos y dándome un sincero abrazo, de los que llegan al alma.

Él me felicitó siempre que me enamoré y me deseo todo lo mejor con la pareja de turno, ofreciéndome incluso su propia casa para cuando tuviera alguna urgencia… ya me entendéis.

Pero también me apoyó en los malos momentos:

cuando perdí a mi familia…

cuando caí en la depresión…

y, sobre todo, cuando quise acabar con mi vida, en la hora de mi muerte, estando en su cocina, atado a su mesa, con el cuerpo dormido y la mente despierta, y él iba cortando pedazos de mi anatomía y friéndolos en la sartén, cociéndolos en la olla, aderezando la ensalada con mis sesos…

Bien queridos y queridas viandantes

Saludos, cariños, besos y abrazos…

Y como corresponde al Día del Amigo… hoy habrá varios posts alusivos.

Dixit

Pulpo

Pulpo

Publicado por

Pulpo

Autor de Humor Escrito Original.

5 comentarios sobre “Llegó el Día del Amigo”

  1. Feliz día del amigo, Pulpo, y a daemonicus imprimatur, lo felicito también por el sorprendente giro que le dio a su homenaje.
    Y otra felicitación por el éxito de la iniciativa. Un beso Gracielaleo

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