Manual de Excusas para el Infiel: Primera Parte – Lineamientos básicos

Hoy estuve muy preocupado porque no iba a llegar a cumplir con mi promesa de comenzar a desarrollar el Manual de Excusas, y es por ello que, batallando arduamente aquí estoy frente a la computadora transcribiendo estos trabajos que realizamos en la Universidad de Massachusetts sobre las excusas de los amantes y de los infieles.

Una pata mechada en muy mal estado atentó contra mí y aquí me tienen tirado

cual media sucia y en necesidad de una especialista en artes sanatorias que se encargue de mí y mi maltrecho ser.

Ahora sí, y como un simple anticipo hasta el día domingo en que pretendo estar con mis facultades al 100%, les presento la primera parte del Manual:

“Excusas y Coartadas del Infiel”.

Primera Parte: Lineamientos básicos de una excusa:

1- Una excusa jamás debe incluir más de tres actores, bajo ningún concepto, porque amplía la cantidad de personas que pueden cometer un desliz y disminuye la maniobrabilidad del infiel.

2- Limítese a excusas embolantes sólo una de cada tres veces que deba mentir. Es estadísticamente imposible tener todos los sábados a la noche un velatorio.

3- Lleve un registro en su agenda de los cumpleaños de sus amigos/as y planifique actividades paralelas.
Ejemplo: El día sábado festeja Mariana el cumpleaños y le dijo que lleve a su novio. Pues bien, el día viernes es la salida de “Sólo las chicas a festejarlo”, acaba de generarse una noche libre sin necesidad de xplicar, y bajo amenaza de enojo si llama a controlar.

4- Organice actividades fijas legales, lícitas y aceptables: Juegue al fútbol todos los domingos, salga a cenar con sus amigos los jueves (Cualquier parecido con la realidad es puro fruto de la investigación concienzuda), Arme un grupo de boy scouts o salga todos los fines de semana largos a pescar.
Sus amigos le permitirán más fácilmente faltar en una ocasión si anticipa con el tiempo suficiente para buscar un reemplazo en el equipo, quien maneje o quien lleve las cañas o la guitarra para cantar el dichoso Mamut Chiquitito (Dato color: El papá de Charly Alberti “Compuso” El Elefante Trompita… se ve que ser músico va en la sangre).

5- Cubra sus rastros, memorice sus mentiras y entrénese en las coartadas que planificó. Siempre cambie un detalle mínimo al contar la historia por segunda vez para darle credibilidad, pero que sea en un detalle insignificante. Si se equivoca en algo muy grueso lo pescarán; si no deja cabo sueltos despertará sospechas de por qué recuerda tanto y tan bien. Pensará que usted ha entrenado el “versito”.

Ejemplo práctico: Si la primera vez que cuenta la anécdota fue Gonzalo quien le preparó el fernet, en la segunda versión, diga “Y en eso, me pasa el fernet Marito y me puse el hielo en la boca, los miré a los chicos y les dije… ¿Qué, les gusto?” Y ríase de nuevo como en la primera ocasión, aún cuando la segunda versión haya tenido menos gracia. Como es un chiste “interno” tiene la característica de hacerse gracioso con la repetición ante los amigotes.
Si su pareja lo mira con cara de “Ommmmmm!!!!” usted encójase de hombros y diga: “Claro, pero no estabas, fue buenísimo”…

6- Diga la verdad descaradamente:

A) Utilice un tono de broma: Sí, jajaja, no sabés amor, tiroteé a todo el que se me cruzó… y encima en un momento, mostré las tetas como si estuviéramos en Wild On de E!.

B) Utilice un tono de irritación: Sí, sabés qué… me la llevé al auto y ahí estuvimos a full, no sé cómo hiciste para entrar por la puerta hoy y no golpear con los cuernos. Y dé un portazo mientras se va, quédese callado o siéntese en el sillón a mirar tevé.

7- No confíe en contactos misteriosos que lo quieren seducir:
No confíe en apariciones misteriosas del MSN que le ofrezcan noches de pasión y lujuria. Y si las acepta, aténgase a las consecuencias, las estadísticas indican que se comerá una puteada de su pareja.

8- No confíe en las nuevas tecnologías:

El celular es muy traicionero, bloquéelo siempre. No reciba mails cachondos en su propia cuenta, cierre siempre su sesión, elimine los mail comprometedores, borre sus archivos temporales de internet, donde quedan los registros de sus mails.
Ya sé que es muy engorroso, pero nadie le obliga a ser infiel.

9- No haga alardes de sus infidelidades:

Mantenga su perfil bajo en sus conversaciones extrapareja con los grupos de amigos, sea cauteloso seleccionando sus confidentes, ya que como la ancestral sabiduría del Martín Fierro lo dice:

Un pulpo que da consejos
Más que pulpo es un amigo;
Ansi como tal les digo
Que vivan con precaución:
Naides sabe en que rincón
Se oculta el que es su enemigo.

10- No sea paranoico:

Que usted sea paranoico no significa que no lo estén persiguiendo…
Probablemente así sea, pero no es vida andar con el Jesús en la Boca…

Queridos y queridas viandantes, hasta aquí he llegado y logrado sobrevivir.
Lo que me resulta harto extraño es que, revisando las estadísticas del blog, han aumentado las visitas promedio desde que iniciamos el tema de la infidelidad, cada visita es más larga en promedio, y sin embargo… nadie está comentando… Cola de paja tal vez? Escucho teorías.

Me despido, pero esta vez, cambio mi saludo final…

Saludos, Cariños, Besos y Abrazos
y un fuerte “Viva la Patria Carajo”.

Dixit

Pulpo

Pulpo

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Pulpo

Autor de Humor Escrito Original.

28 comentarios sobre “Manual de Excusas para el Infiel: Primera Parte – Lineamientos básicos”

  1. aca estoy pulpo, comentando, yo no tengo cola de paja!!!!!(es que ya me pescaron una vez….asi que no entro, jaa)muy bueno, la 4 espectacular, la 7, es cierto y aveces sucede que es la propia pareja que se hace pasar por algun descarriado….(para hacerte pisar el palito) el resto comparto con mi propia teoria…es justo lo que yo haria….me encanto pulpito…me encanto….Y feliz día tambien….

  2. Hola Pulpito, que paso que andas maltrecho?????, necesitas enfermera…..??? ummmmm decí que estoy lejos eh!! sino pasaba a tomar unos mates y hacerte compañía! =)
    Bueno me encantaron las excusas, y coincido con Vivian de q la 4 está muyyy buena, la del msn es la típica (te paso a vos o me parece?), lo de las nuevas tecnologias es tan cierto!!….y tal cual como decis vos es engorroso pero ser infiel y no ser descubierto es un trabajo arduo que requiere de mucha mucha memoria y hay que ser bastante “despierto” como para no pisarse solito/a, y el tema de los confidentes a mi una vez me dijeron “si no queres q se enteren muchos, no se lo digas a nadie”…….ahi está lo del enemigo encubierto!!! jeje!!!.
    Es verdad q cada vez están firmando menos……y creo que tienen miedo a q les saquemos la ficha por comentar con mucho conocimiento de causa, pero como mi conciencia esta muy muy limpita, aca estoy siempre cual fiel angelito que desea aprender se su gran maestro!!!!………

    Muchos besitos Pulpo, y deseo de todo corazón q te mejores prontito!!!, saludos a todos y comenten que este tema dá que hablar!!

  3. Hola duque intoxicado!!!
    ud habla con mucha seguridad demostrando experiencia en el arte de la gambeta.
    Espero se recupere para este fin de semana y podamos visitar juntos al tio tancat en gral paz

    abrazos

    Eu

  4. Hola Pulpis!!!
    Primero, espero que te mejores pronto. Algun empacho??? (eso lo diria mi abuela…)
    Segundo: me parece que a la gran mayoria le preocupa el tema de la infidelidad, la haya cometido o no. Tal vez es por eso el asunto de las visitas. Ademas estas dando una pila de trucos, que nadie deberia perderse.. (por mi parte, los tengo todos bien guardaditos, por las vio? uno nunca sabe).
    Por ultimo, muy bueno el post, coincido con lo del msn y el celu, aunque suelo decir que “el que busca encuentra”, asi que hace rato melibere de la tortura de revisar… ahora solo me hago la cabeza jajaja
    Saludos para todos!!!
    Lola M.

  5. Che, la verdad que la tenés re clara… Ahora, lo teorico está, me faltaria la parte práctica… ¿no das clases particulares?…jejeje. Besos.

  6. Gracias Vivian… como dice el dicho, si te agarran una vez, mala suerte, si te agarran varias, sos un boludo bárbaro, jajajajajja

    Luciana…
    Ya estoy totalmente recuperado así que se agradece…
    De todos modos cuando quieras te recibo a tomar unos mates (Avisame con tiempo así me olvido de comprar yerba).

    Voçe…
    Este finde visitamos al tío Tancat a ver si te recuperas de la estruendosa derrota sufrida ante mis ocho brazos. Te tengo fe… te tengo fe…

    Lola M.
    Es verdad, el que busca encuentra… pero hay algunos que buscan superficialmente y no encuentran… que se merezcan el descubrimiento… no se lo hagamos fácil tampoco…

    Bella y Graciosa…
    Acordate que yo soy un teórico, no un práctico… sin embargo, puedo hacer el apoyo escolar.
    Avisame y combinamos el inicio del curso

  7. Bueno, bueno….
    Me están pateando la paella y en mi presencia, eso no me gusta nada…Pulpo deja de ofertarte que yo hace mucho que te compré, de lo contrario exigo la devolución de todo el amor que te he entregado.
    Y como broche de oro me cagas el negocio avivando a todos con el item nro. 7, porque no solo de pulpo se alimenta una mujer!

    Beso mi infiel bombóm asesino..

    Tuya por siempre

    Lin

  8. Lin…
    Yo no vi que te la pateara nadie…
    No te devuelvo el amor entregado y todavía quiero el que falta entregar :D

    No seas zonza si sabés que te quiero…

  9. Bueno Pulpo, cuando quieras, lo único que ando un porco corta de efectivo… ¿hay alguna otra modalidad de pago?.

  10. Bella y graciosa moza…
    se aceptan pagos en especias: Orégano, Romero, Laurel, o cualquier otra variante de pago en especias que se te ocurra.

    Voçe…
    Ya vendrá el especial por mi cumpleaños… ya vendrá… agárrense que se viene con tuti.

  11. Muy buenas!!
    aki una infiel sin remordimientos os manda un saludo y agracece esta pagina con todos sus consejos y guios!
    Deciros ke la infidelidad es fea cuando la sufres, por eso mi lema es “ojos ke no ven, corazon k no siente” la vida es corta y nadie kiere llegar al final para mirar atrás y pensar “si pudiera volver a empezar otro gallo canatria” Solo por eso creo k merece la pena vivir la vida al 100%, si tienes una pareja ke te llena por completo adelante, disfrutala y se feliz..pero si tienes momentos d debilidad….no tengañes, no luches…haz en cada momento lo k t pida el cuerpo!! Solo evita ke nadie sentere, y asi evita daños innecesarios, lo de confiar en alguien…soy de las k piensan ke no funcione, no se lo cuentes a nadie!!! almenos a nadie de tu entorno! evitaras asi riesgos d hacer daño a esa persona k te kiere ((y ke posiblemente te es infiel con algun compañero d trabajo pero tu nunca lo sabras)) y de paso te aseguro ke disminuye increiblemente la sensacion de culpa…casi hasta desaparecer, cuando no sientes miedo de ser descubierto.
    Un saludito desde un rincon del mundo en el ke tambien tenemos secretos!!!!
    12/10/07

  12. soy infiel porque lo amo
    pero no hay futuro
    asi que a vivir el momento
    y a hacerlo bien…
    o mejor no hacerlo

    besos

    chica_infiel

  13. Perdón encontre está página y me llamó la atención…Estoy casada hace casi 4 años. Tengo 1 hijo. Pero después de 12 años recibo el llamado de un antiguo amor que nunca olvidaré, buscandome por cielo y tierra me encontro, hace 3 días nos volvimos a ver y obvio fui todo lo que uno puede esperar al encontrarse con un GRAN AMOR, pero mis miedos no me han permitido ser feliz y hacerlo feliz en el momento(aunque él dice que lo paso bárbaro)
    el miedo que me vean no pude, quise salir a caminar onél pero me fue imposible…mi esposo es un gran hombre sé que no se lo merece, sé también que no soy yo , yo jamás hubiera engañado, pero después de 12 años…mi vida…lo amé y lo sigo amando…
    Nos gustaría volver a vernos, pero no se como podremos hacer con las cohartadas ya que somos de 2 provincias distintas…pero dentro de un tiempo cuando podamos reunirnos de nuevo…les contaré que paso…
    Un beso y un abrazo a todos…
    Y si van a engañar disfrutenlo no tengan miedo a que los vean, porque no terminando disfrutando y después uno se arrepiente no haber aprovechado ese momento para ser feliz….
    No digo que no lo sea con mi flia, pero es mi gran amor! mi cielo, mi tierra y el mar…cosas de la vida…si hubiera…podríamos haber estado juntos hace 12 años atrás…

  14. jajajaja no era necesario decir que las visitas han aumentado desde lo del tema de la infidelidad!! jajajaja que dato tan curioso. En fin, un post fino!!!

    A poner cuernos se ha dicho!!! (conste que no estoy trantando de faltar al punto 9)

  15. La verdad que este post lo tendría que haber leído hace 1 año atrás, aunque por suerte no me descubrieron, me hubiera venido muy bien.
    Saludos!

  16. Ser infiel es un arte, un consejo es…

    Mentir de vez en cuando, una mentirilla que no ocacione problema nunca cae mal, si te llegan a pillar tienes excusa ya sabes como actuar en ese momento…

    Al llegar a un lugar publico y te encuentras en las andanzas latinlover, inspecciona la zona, encargate de que los amigos en comun con tu pareja no esten, si es asi, se un poco elocuente pero nunca olvides la finalidad de tu salida clandestina…

    Siempre con la frente en alto, tu palabra es tu palabra, mira a los ojos y di lo que debes decir, no dejes intimidarte por tu pareja (en caso de sospechas)…

    Quizas no es bueno engañar, pero tio! el 2010 no anda jugando y la vida es una sola… Sepa hacer de las suyas y pasar desapercibido, teniendo siempre el tu pareja feliz en el disimulo. ;)

  17. El duelo, el amor, la creatividad, la locura y el psiquiatra,
    vistos por el escritor y psicólogo vallisoletano
    Gustavo Martín Garzo

    Por José Miguel Pueyo, psicoanalista

    Nuestra época, quizá más que ninguna otra, convoca al psicoanalista a destacar el acierto de algunas personas, que, como el escritor y psicólogo Gustavo Martín Garzo, entienden la sin igual aportación de Freud (1856-1939) al malestar del hombre en la cultura, al sufrimiento psíquico, y, en particular, al conocimiento de las psicosis.

    De esta deferencia lo primero que quiero indicar es que no es política sino ética, y, por consiguiente, responde a lo que la práctica clínica enseña al psicoanalista. ¿Cómo renunciar a lo que la clínica muestra que es correcto para la salud y para la inteligencia¡ Sin duda se podría renunciar u obviar por desconocimiento de la metapsicología freudiana así como por factores afectivos, bien por ambas cosas. En cualquier caso, el ámbito familiar y el entorno sociocultural, sin excluir el académico en cualquiera de sus distintas formas de presentación, influyen decididamente en la conformación de lo que uno es, incluso en lo que uno puede dar de sí.

    De ordinario esas influencias conducen a una persona a la calle del Medio Sujeto, ya que el otro medio, funda-mental y, por lo mismo, determinante de lo que pensamos, deseamos y hacemos, está excluido y aun censurado habitualmente por esas mismas influencias. Pero no cabe desesperar, al menos al que piense que siempre existirá el psicoanálisis. Para aquellos que no lo quieren así, por condición o elección, es evidente que perderán la oportunidad de saber que la clínica psicoanalítica, a diferencia de otras disciplinas del campo de la salud psíquica, no reconoce beneficio alguno en claudicar ante los preceptos de la moral, de esta o aquella moral filosófica o estrictamente religiosa; y a esas mismas personas tal vez les pasará por alto que nada peor, sobre manera para quien sufre el avasallamiento de una afección psíquica, que creer que todo está en los genes y en los neurotransmisores, o que los discursos religiosos, en sentido amplio, no son lesivos para la vida afectiva y la intelectual. No deja de ser curioso que esas y otras ideas se reproduzcan, incluso en círculos universitarios, cuando Freud mostró con todo lujo de detalles la función ética del psicoanalista fuera y dentro de la cura, o sea, en el psicoanálisis en extensión y en intensión; y después que Lacan (1901-1981) conceptualizara esa función como deseo del psicoanalista.

    Pero no cabe extrañarse de que las cosas sean de esa manera; y esto a pesar del interés didáctico de algunos psicoanalistas, pues sabemos por Freud que el sujeto humano no quiere su bien, y que únicamente el dolor del síntoma puede hacerlo reaccionar a su favor. Ciertamente, a algunos psicoanalistas el deseo del psicoanalista nos mueve contra los intentos neuróticos de curación, así como a demostrar el motivo de la ingenua y no por eso menos perversa tendencia del hombre a un imposible goce por perdido para siempre en la más tierna infancia. Se puede comprender entonces que la ética del bien decir del síntoma que caracteriza a la práctica psicoanalítica sea el envés de los discursos de dominio y de la persuasión de los procedimientos psicoterapéuticos. Por sí sola, esta razón aconseja al psicoanalista contemporáneo a ser congruente con la responsabilidad epistemológica y política que su clínica le reclama; tanto más porque la omisión produciría equívocos indeseables en los que desean conocer qué ha dicho Freud y qué cosa es el psicoanálisis. No cabe pues displicencia con los trabajos que, de una u otra manera, se hacen eco de los descubrimientos del primer psicoanalista y de aquellos otros que pretenden presentar la luz que vierte el psicoanálisis a muy diferentes asuntos, como entiendo que es el caso de «El anacoreta y el psicótico» (El País, 20/2/2011. Opinión. La Cuarta Página) de este novelista vallisoletano.

    Una película de Jean Renoir (1898-1979), aunque no cualquiera por tratarse de El río (1951), sirve a Gustavo Martín para presentar la primera de una serie de cuestiones que se propone despejar. Se trata de un asunto clínico importante, como es la pérdida del objeto estimado y sus efectos; y más concretamente el perjuicio que supone no hacer el duelo por una pérdida, así como el beneficio de sacar un clavo con otro clavo, como dice el sentir popular. Jean Renoir, basándose en una novela autobiográfica de Margaret Rumer Godden (1898-1979), muestra cómo una niña, de nombre Harriet, logra olvidar una pérdida afectiva por amor. Es decir, esta niña olvida a su querido hermano, que muere por la mordedura de una cobra, cuando se enamora, como sus amigas Melanie y Valerie, del capitán John, un joven mutilado de guerra, que visita la casa de sus padres, colonos británicos, que viven a las orillas del Ganges, cerca de Calcuta. En definitiva, el amor por el apuesto capitán habría permitido a Harriet olvidar a su hermano pequeño y compañero de juegos; por lo que a todas luces cabría concluir que el nuevo sentimiento amoroso operó un efecto reparador del dolor que le produjo la desaparición de su hermano.

    El psicoanálisis descubre otras cosas, más importantes y sobre todo diferentes en la clínica del duelo. Hay que indicarlo así porque el problema, el primero de todos y aun principal, es que alguien podría entenderlo de otro modo, como sería imaginar que lo que descubre Freud es lo que dicen el cineasta Jean Renoir y escritor y psicólogo Gustavo Martín sobre la pérdida y el duelo, más aun porque este último cita al psicoanalista vienés en ese contexto y sin las aclaraciones pertinentes. El hecho cierto es que pese a la rigurosidad de los psicoanalistas en los temas que tratamos, algunas personas leen o escuchan a la medida del goce de su síntoma, o según su conveniencia consciente o inconsciente, como se dice; mientras que el deseo de saber del hombre, lejos de ser por naturaleza, como afirmaba Aristóteles (384-322), en ocasiones debemos incitarlo, o como decimos los psicoanalistas, histerizar al sujeto para que aparezcan síntomas que le preocupen y movilicen la demanda; estamos obligados en no pocas ocasiones a histerizar la anorexia de saber, que es tanto como introducir al sujeto en el discurso Histérico por ser la pregunta uno de los rasgos definitorios de este discurso.

    Sirva esta digresión para subrayar que el amor, contrariamente a lo que uno y otro, cineasta y escritor, imaginan y/o quieren hacer creer, no cura. Es decir, Harriet no se cura por amor. Esta niña se cura, en el sentido de que supera la pérdida de su hermano, porque estaba predispuesta a curarse, predispuesta dado que su estructura psíquica le permitió hacer duelo por su hermano y transferir la libido a otro objeto. Por consiguiente, merced a la conformación de su estructura psíquica, ella no cae en la melancolía; aspecto que sólo a primera vista puede resultar obvio, pues nada mejor para introducirse con buen pie en este asunto que diferenciar el duelo, del duelo patológico y de la melancolía. Gustavo Martín ahorra demasiadas e importantes cosas al lector. Elude que el hermano de Harriet es para ella un objeto de duelo, ya que lo pierde por el trabajo del duelo; lo que no ocurre en la melancolía. Además, el melancólico no sabe lo que ha perdido con la pérdida, es decir, no sabe que representaba para él lo perdido. Sólo a posteriori, por la aparición de los síntomas de la melancolía sabemos que lo perdido era un apoyo fundamental y esencial de la estructura psíquica de esa persona. Por otra parte, el melancólico, a diferencia del sujeto supuesto normal, que como acabo de indicar está en disposición de hacer el duelo, delira. Y delira precisamente porque no ha perdido el objeto. No ha perdido el objeto en el sentido de que lo recupera en el yo, un yo que se escinde por esa recuperación; y el objeto, antes de amor, deviene objeto internalizado de odio, pero ahora contra el mismo sujeto. Tal como explica Freud en Duelo y melancolía, 1915 [1917], la melancolía se diferencia del duelo porque en el duelo la sombra del objeto perdido no cae sobre el sujeto, en esta ocasión sobre Harriet, y, por lo mismo, esta niña no sufre la escisión del yo cuando muere su hermano, y tampoco presenta los autorreproches y la pérdida global de la autoestima que caracteriza a las depresiones melancolizadas y a la psicosis melancólica. En resumen, el trabajo al que hoy dedico un poco de mi tiempo adolece de la necesaria discriminación del duelo, un afecto normal, respecto a la melancolía, una patología grave, y, por consiguiente, impide al lector advertir las diferencias básicas para comprender el cambio de objeto en el duelo y sus efectos; aspecto tanto más exigible por su relativa dificultad teórica.

    Harriet hace el trabajo del duelo por la muerte de su hermano; razón por la cual no sufre el delirio de autorreferencia o de indignación que, en palabras de Freud, es la psicosis melancólica. Sin embargo, Gustavo Martín asevera que esta niña está amenazada por la locura. Lo cree así por la coincidencia temporal de su salida del jardín de la infancia con la aparición del amor y la visión del cuerpo dividido, que el lector debe suponer que es el del capitán John. Corresponde recordar aquí que no es loco el que quiere sino el que puede; poder que remite a la magra suerte que implica la forclusión del Nombre del Padre en el tiempo lógico del complejo de Edipo. En otras palabras, una persona puede sufrir síntomas psicóticos cuando alguien no ha metaforizado para él y en esa época el deseo del Otro que encarna la madre, que es tanto como no introducir la necesaria separación que define a ley universal del incesto en el Otro que nos habita, nombre lacaniano del inconsciente freudiano. Tal es la razón etiológica por la que una niña/o queda atrapada en la posición de objeto del capricho del otro, esto es, en la dimensión del goce ilimitado, infantil y narcisista que la mortificará en los síntomas, y que, por lo mismo, le traba el camino al placer que experimenta el sujeto supuesto normal en el campo del deseo.

    La tercera cuestión que presenta Gustavo Martín tampoco es menor: ¿qué es la locura? El convocado en esta ocasión, y tal vez por eso, es Freud. Se nos dice que el concepto de enfermedad mental es demasiado acomodaticio porque excusa plantearnos su sentido y elimina la responsabilidad del sujeto. Sin embargo, esa idea es cuestionada por muchas personas, en primer lugar por todos aquellos que se han preguntado por el sentido y las causas de la enfermedad mental; y no es menos conocido que la psiquiatría trata la responsabilidad del enajenado sólo en términos jurídicos y económicosociales. Es en este marco donde aparece la idea freudiana del delirio como trastorno pero también como movimiento vinculado al saber y a la reconstrucción. Estas cuestiones quedan sin una respuesta adecuada por las impresiones a la hora de dar cuenta de la aportación psicoanalítica respecto al síntoma y a la clínica diferencial. Desde Freud sabemos que el delirio estabiliza el enjambre de los significantes del brote psicótico, pero eso sólo ocurre en algunas psicosis. La estabilización se reconoce en ese reagrupamiento de los significantes en el tema en la psicosis paranoica, en ese abrochamiento de los significantes con los significados que permite decir que todo sentido es paranoico. Tal es la estructura del tema de delirio; tema que cambia con la época y que en ocasiones sólo ocupa una parte del pensamiento, por lo que no tiñe toda la vida del paciente. Es Freud quien introduce en el campo de la psicopatología la diferencia entre el síntoma, siempre patológico y que habitualmente implica sufrimiento, y la estabilización que comporta para el psicótico su delirio; pero es Lacan quien lleva esa diferencia a su máxima expresión al acuñar el concepto de sinthome. He aquí lo que le faltaba a Freud para explicar la estabilización de psicótico en el delirio, esto es, le faltaba mostrar el cuarto nudo que estabiliza la estructura psíquica, el tripalium conformado por lo Real, lo Simbólico y lo Imaginario. El cuarto nudo que permite vivir al psicótico sin apenas fenómenos de esa estructura psicopatológica, fue la escritura y el ego narcisista en el caso del célebre escritor irlandés James Joyce (1882-1941), al que el psicoanalista francés dedicó su Seminario XXIII, Le sinthome, 1976-77; pero también puede actuar a modo de ese apaño que es el cuarto nudo: el deporte, el trabajo, el estudio, el dinero, una afición, la religión, una ideología, etc, etc, sinthomes habituales en una época como la nuestra, ya que en la postmodernidad, por el desfallecimiento de la Función-del-Padre y la caída de los grandes metarrelatos, desde el marxismo hasta algunas religiones del Libro, promueve psicosis ordinarias más o menos estabilizadas por esos y otros objetos, discursos y prácticas. Por último, no todos los delirios son restitutivos, como parece suponer este escritor, quien cita al que fue presidente de la Sala en la Corte de Apelación de Dresden, Daniel Paul Schreber (1842-1911), ya que el delirio de autorreferencia, esto es, el delirio melancólico, no es un delirio sistematizado y carece de los efectos restitutivos del delirio de la psicosis paranoica.

    La ausencia de referencias clínicas y el desinterés por la estructura de las afecciones psíquicas es notoria en la psiquiatría actual, cuyos agentes yerran al creer que la evidencia, como verdad del sujeto humano y su patología, se encuentra en la fenomenología y en la cuantificación estadística. Esa psiquiatría es la del libro de cabecera del clínico moderno que se quiere científico, el DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, de la American Psychiatric Association). Se trata de una psiquiatría que ha abandonado por completo la clínica y las razones de estructura, y que, por consiguiente, se agota en un conjunto cada vez mayor de nomenclaturas, que, lejos de su pretendida asepsia, encuentran su expresión práctica en la prescripción de drogas obnubiladoras o excitantes de la conciencia y en procedimientos psicoterapéuticos cognitivo conductuales. Contrariamente al psiquiatra de todas las épocas, este psicólogo vallisoletano muestra un acertado criterio clínico al apercibirse de que a diferencia de Harriet, quien pudo hacer el trabajo del duelo por la pérdida de su hermano y recobrar así la capacidad de amar; el capitán John no había perdido algo que sin duda era importante para él, su miembro amputado, razón por la que no pudo transferir la libido allí depositada a otros objetos de la realidad. En definitiva, por no perder algo, el joven capitán había perdido la capacidad de amar.

    Esta enseñanza de Harriet y sus amigas acerca de la pérdida como condición de posibilidad de amar, permite a este escritor comparar el amor entre amantes con la psicosis, de lo que concluye que en los dos casos, en el amor y en la locura, existe una ruptura y discontinuidad con la realidad. Puede ser así en algunos casos. Sin embargo, no toma la buena dirección cuando afirma que mientras que la psicosis nos dice que nunca encontraremos en el mercado de los cuerpos el que perdimos, el amor nos dice que debemos arreglarnos con lo que nos ofrecen en ese mercado. Las imprecisiones, ambigüedades y generalizaciones conforman habitualmente ideas imaginarias sobre aquello que se pretende dar luz. En fin, el psicótico, aunque sería más adecuado hablar de las psicosis y precisar luego de qué tipo de psicosis se trata, aspecto que no parece preocupar a este psicólogo, no nos dice que en el mercado de los cuerpos no encontraremos el que perdimos. Este asunto invita a recordar que todos hemos perdido algunas cosas en la infancia. Pero lo que habría que destacar es que perdimos cosas necesarias para nuestra salud, como, por ejemplo, el abrazo materno en la dimensión del goce, un goce que aquel que no lo ha perdido lo sufre de muy distintas maneras en los síntomas. Perdimos la primera experiencia de satisfacción; y por aquel tiempo perdimos también el cuerpo real, o sea, el cuerpo desmembrado antes de la unificación imaginaria del mismo en la conocida desde Lacan fase del espejo. A esas pérdidas, que como acabo de indicar son necesarias para la salud, hay que añadir un trauma inicial, trauma que corresponde a un ámbito que nos espera desde siempre a que entremos en él: el lenguaje humano caracterizado por un significante en menos. Con eso tenemos que vérnoslas, en ocasiones porque la pérdida es necesaria, y siempre porque contra la falta de un significante en la estructura del lenguaje humano nada podemos, nada salvo trabajar en el vano intento de completarla. Tal es el motor de la creación, de toda creación humana. Por consiguiente, no está en su mejor momento intelectual quien imagina que el amor dice que debemos arreglarnos con lo que nos ofrece el mercado; y, por otro lado, habría que subrayar que la finalidad del psicoanálisis no es complacer al sujeto que nos demanda ayuda con una adaptativa sublimación. Y es que entre los discursos que oferta el mercado de la cultura se encuentra la religión, entre otras la que promete el goce absoluto y eterno tras la muerte, en suma, la religión que da sentido a la vida dándoselo a la muerte. La inteligencia, no menos que la salud, se muestra agradecida al saber que ese deseo traduce el anhelo de recuperar lo que los sujetos supuestos normales, a diferencia de los psicóticos, perdimos en la más tierna infancia, el conocido, también desde Lacan, objeto a, un objeto que por perdido para siempre se constituye en la causa del deseo humano, deseo que por la falta vive en perpetua insatisfacción, y que, en buena lógica, mueve al hombre a llenar la vasija de las danaides.

    Sin apartarse del tema del cuerpo, dos nuevos aspectos muestran otras tantas dificultades del autor. Todo indica que no contempla que existen las psicosis, en plural, así como que no todas las psicosis presentan los mismos síntomas, y, en tercer lugar, que así es también respecto a algunos mecanismos psíquicos de su conformación. Una aproximación a esta cuestión precisa de alguna noción básica de clínica diferencial, concretamente de la psicosis paranoica respecto a las esquizofrenias. Tal vez esto hubiese evitado el desliz clínico que implica afirmar que todos los psicóticos tienen los mismos problemas con el cuerpo y que todos han perdido partes de su cuerpo y deliran tratando de recuperarlos. La novia de Frankenstein, película dirigida por James Whale, en 1935, y protagonizada por Boris Karloff (1887-1969) y Colin Clive (1900-1937), con la que se pretende ejemplificar este asunto, no sirve sino para alejar la verdad de la ficción, ya que este film recrea algo más que el ideal de belleza perdido en la infancia. Por otro lado, cómo olvidar que la esquizofrenia cenestésica, por razones relativas a un problema en la conformación de la imagen del yo en la mencionada fase del espejo, predominan los fenómenos neurovegetativos y las alucinaciones relativas al cuerpo, pues el paciente puede aseverar que siente un aro que le rodea la cabeza, que no se reconoce cuando se mira en el espejo, que se le pudre alguna parte del cuerpo o incluso que le falta este o aquel órgano.

    La creatividad es otra de las cuestiones que interesan a Gustavo Martín. Pero Michel Foucault (1926-1984), a quien llama en su ayuda, no es la fuente adecuada. Mayores son los obstáculos para la comprensión de lo que intenta explicar por imponerse, quizá como tentativa de resolución, diferentes e inconexos asuntos. Lacan juega en ocasiones con las palabras, mas nunca por capricho, y si así fuese, sin duda sería disculpado por sus numerosas y siempre notables aportaciones al psicoanálisis en particular y a la cultura en general, aspectos que no se reconocen en la producción del filósofo francés. En realidad, no es lo mejor citar a Foucault en aquello de que la locura es la ausencia de obra. La locura, y sin necesidad de recurrir a James Joyce, a Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), o a Vicent van Gogh (1853-1890), suele ser bastante productiva, sobre todo en el terreno artístico. No es menos conocido que la obra no supone la aceptación de la pérdida, contrariamente a lo que indica Gustavo Martín, ya que fundamentalmente se trata del intento, uno más entre los muchos ideados por el hombre, de recuperar el goce, de obturar la falta, que, como he indicado, es el motor de la creatividad. Habría que explicar que así es en el artista neurótico y en el sujeto supuesto normal. En el psicótico, por el contrario, no hay deseo de recuperación, no lo hay porque no hay falta, o más bien la falta es el mismo sujeto ya que lo recubre por identificación a la misma, y, por tanto, tampoco hay deseo; lo que hay en la psicosis es un punto de angustia en el Otro, y como consecuencia de la angustia el intento de representación e incluso de denuncia de lo Real. Lo bello en el arte, pero también la escenificación de lo abyecto, traumático y obsceno, notable en el Pop Art, ya sea determinado por una identificación secundaria o por razones de la propia estructura psíquica del artista, como acontece en la producción de connotaciones psicóticas de Warhol, Cindy Sherman, Andres Serrano, Robert Gober, Kiki Smith, Mike Kelley o Paul McCarthy, revela la pretensión de representar lo Real del goce, lo primigenio en la constitución humana, en la constitución de la subjetividad. En todos los casos, el arte, como el amor cortés, denuncia la imposibilidad de alcanzar el goce perdido, razón por la que además de ser la sublimación por excelencia de la pulsión, como acostumbran a recordar los clásicos, el arte no hace feliz al artista.

    En la última cuestión que presenta Gustavo Martín, el convocado es el monstruo de Frankenstein, al que agrega el loco y un personaje no menos curioso, el psiquiatra anacoreta. Siguiendo una antigua costumbre en los escritores, relata una historia, en este caso la de esa terrorífica y a veces cómica criatura, a la que equipara en bondad al loco. Recuerda que el monstruo llega a la cabaña del anacoreta ciego, quien por no ver lo acoge, le da de comer, le hace escuchar música y le invita a fumar. Concluye diciendo que ese es el comportamiento –yo no digo todo el arte, aunque otros aseguran que es así, del psiquiatra– de los buenos psiquiatras; y que esos psiquiatras, pese a ser buenos, se alejan del loco, recogen sus poemas y dibujos y escriben libros sobre ellos. A esto tal vez habría que añadir: aportando poco o nada al conocimiento de la naturaleza humana y de sus afecciones psíquicas.

    Girona – Zaragoza, febrero 2011

  18. jajaja, mucha razon en algunos puntos, ese de memorizar y cubrir rastros jeje
    ser infiel como dicen por hay cuesta un poco, pero suele ser plasentero, ahora si te pillan las puteadas no te las quita nadie XD…
    lo de decir la verdad jajaja, hay q ser muy cara de palo, pero un buen infiel sabe como finjir demencia.
    un agrado toparme con esta pag. ya le hago publicidad con mis amistades XD

    saludos
    bye

  19. Muy cierto todo, muy buenos consejos también… ser infiel requiere de mucho trabajo mental, por lo mismo, creo ser una gran mentirosa, me llego a creer las historias que invento para tapar mis salidas extramaritales… por lo mismo, con mi amante sólo nos juntamos una vez al año.. pero la pasamos super, nos desquitamos de todo el tiempo que no nos hemos visto… es genial, aunque igual queda el gustito a poco…, pero por lo mismo, cuando ya se acerca la fecha de otro encuentro… se hace imposible no aceptar y buscar las escusas para asistir… Es así como también siempre he mantenido a mis amistades de estudio y trabajo lejos de mi pareja, para que no tengan una cercanía que me juegue en contra y también de tener nombres de personas reales para mis historías… es un arte ser infiel… se pasa bien, pero también se arriesga todo… por eso es tan placentero, algo que cuesta se aprecia más!

  20. Hola Pulpo.Muy interesante tu articulo.Yo cada semana planeo qué decir para salir y verme con mi amante.No es facil.Pero es tan lindo volver feliz a mi casa.Igual disimulo toda la alegria que me causa verme con el.Voy a leer la segunda parte del tu manual.Saludos.

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