Columnista ya de la casa: El finísimo arte del merodeo
A todos aquellos seguidores del blog y visitantes asiduos de Atención Viandante, el nombre Marbot les resulta conocido… a todos aquellos que recién lo están descubriendo, se los recomiendo…
Es un personaje cómo describirlo… muy personaje…
Aquí haciendo su segunda aparición como Columnista Invitado, por lo que podría decirse que es de la casa… es quien ya no tiene que preguntar sino ir directo a abrir la heladera con confianza…
En esta ocasión, nos acerca un tratado más que interesante sobre el Arte del Merodeo.
Marbot, como imaginarás, estás siendo recomendado para la beca de postgrado a la Universidad de Massachussetts… no tiene sentido desperdiciar un talento así en Universidades medio pelo…
Sin más introducciones… Pulpo Producciones y Atención Viandante directo desde el deliratessen marbótico, presentan “El arte del merodeo”, por Marbot.
El finísimo arte del merodeo
(Las técnicas aquí expuestas pueden resultar inmorales y/o ofensivas para un
público sensible. Tener en cuenta que estas herramientas sólo pueden ser
usadas por un profesional egresado de la Universidad de Masachussets o bajo
la supervisión y guía de uno de ellos.)
Llamamos “merodear” a la técnica de deambular por una zona determinada para
forzar un encuentro casual, y así recopilar información sobre la presa para
utilizar en un inminente tiroteo. Desde épocas inmemoriales el cazador ha
vigilado y recorrido pacientemente el lugar de pastura y reaprovisionamiento
de su presa, para luego caerle encima sin piedad. Comer y ser comido. Cadena
alimenticia. La ley de la selva.
El merodeo es una acción tan primal que posiblemente no nos demos cuenta que
la estamos ejerciendo: de repente sólo estaremos circulando por calles no
usuales para tratar de econtrarnos casualmente con la presa en cuestión. El
merodeo puede ser a pie (no recomendado si la presa vive en latitudes muy
lejanas, ya que despertará sospechas), en automóvil y -nuestro último punto-
virtual. En el merodeo analógico -por así llamarlo- nuestro objetivo es
enterarnos de las costumbres y el modo de vida de nuestra presa. A qué hora
sale de su territorio, a qué hora se queda sola en él, ver de qué forma
podemos utilizar para nuestro bienestar a los congéneres que moran con ella,
y detectar la presencia de otro merodeador. Es preciso que NO haya dos
machos/ hembras alfa en la zona (técnicas para deshacerse de la competencia
en próximos posts).
Una buena forma de empezar es concurrir a los mismos lugares de
aprovisionamiento que nuestra presa. Las charlas casuales en una panadería,
almacén de barrio o kiosco, siempre son bien recibidas. Debemos evitar
bancos, correos, colas de cajeros automáticos y similares (ver “¿Es posible
el levante en horarios de comercio?”, próximamente). Ahora bien, también
deberemos tener una coartada que explique el por qué de nuestra repentina
invasión del terreno, ya que un “Pasaba por aquí” no es lo suficientemente
creíble. Aquí, un par como para salir del paso con decoro y que pueden
servirnos para que la presa se vaya amansando:
-”Estoy saliendo todas las mañanas a caminar. Quiero hacer vida sana”
(siempre es más atractivo el deportista que el docente -que se levanta a las
doce-)
-”Cambié de recorrido para ir hacia la facultad/ trabajo/ etc. Me mata la
rutina y encanta conocer lugares nuevos, y estas casualidades aún más”
(¡Epaaaa! No se me apuren, no se me apuren. A esta me la guardan para el
tercer encuentro “casual”.)
MERODEO VIRTUAL
El merodeo informático tiene mucho de investigación detectivesca y
periodística. La red de redes puede sernos de gran utilidad para obtener
datos de importancia sobre nuestra presa. A continuación, algunas
herramientas infalibles.
-Correo electrónico y teléfono. Si bien no es recomendable conseguirlos por
fuera (siempre es mejor lograrlos personalmente, tras un par de encuentros
casuales) nos servirá para verificar que sea el auténtico y no una burda
manera de salir del paso por parte de nuestra presa. A cierta altura de
nuestro merodeo sabremos el lugar de trabajo o de estudio de nuestra presa,
y aquí es donde aparece el valor de nuestros contactos. Siempre hay algún
amigo o amigo de un amigo que trabaja en mesa de inscripciones de alguna
facultad, o algún amigo del primo del hermano del cuñado de nuestra presa
que pueda facilitarnos algún dato de importancia.
-Fotos. Para empezar es bueno visitar las webs de pubs y boliches. Si la
presa es de salir los fines de semana, esta es una herramienta infalible.
También es bueno navegar fotologs locales -link a link- ya que en ocasiones
podemos llegar a toparnos con material de interés.
-Datos de color. Si la presa se destaca en algo -deportes, olimpíadas
matemáticas o el mundo blogger- es seguro que figurará en las bases de datos
de la web. Tipeando su nombre nos enteraremos de sus triunfos en la última
competencia atlética de la ciudad (“¿Puede ser que vos corras maratones?”) o
de sus aficiones si es que tenemos la suerte de que posea un blog (el que
también encontraremos por casualidad, por supuesto). Si posee un blog,
visitaremos todos sus links para ir conociendo su forma de pensar en base a
sus comentarios.
Estos consejos bien valen para comenzar con el finísimo y milenario arte del
merodeo. Cualquier duda o sugerencia, será respondida y recibida a través de
este medio. Suerte en vuestra empresa.
Marbot dixit
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Lunes, 5 dUTC marzo dUTC 2007 a las 10:42 pm
Marbot, esa es una ciencia que no conocía. Gracias por introducirme a ella (no suena muy decoroso eso de gracias por introducirme, no??)
En fin, a mi no me gusta mucho el merodeo, me aburre, es demasiado laburo, yo prefiero coquetear y acercarme por ende enterarme del resto a través de la fuente misma.
Es que además, no me gusta que todos los que están a mi alrededor sepan cuando alguien me interesa.
Esta es otra perspectiva, la de una adolescente de 23.
Saludos
Viernes, 9 dUTC marzo dUTC 2007 a las 8:21 pm
El arte del merodeo nunca lo supe dominar… precisamente por eso la Universidad de Massachussetts encargó este trabajo a Marbot…
Ahora me surgen varias dudas al respecto:
1- Hace falta algún disfraz especial para realizar estas incursiones merodeadoras?
2- Una vez que forzás el encuentro casual qué? No vaya a ser que hagas todo semejante quilombo para caer en un silencio incómodo en ese momento, no?
3- El merodeo… está penado por ley?
Estas y muchas preguntas más surgen…
Domingo, 11 dUTC marzo dUTC 2007 a las 10:23 am
Lincy, un gusto haberla introducido (en el tema). Con respecto a su postura, el merodeo es un arte y una vocación. Casi un sacerdocio, mire.
Pulpo:
1)- Es preferible ir con ropa cómoda, que nos permita libertad de movimientos. Nunca sabemos si puede surgir algún inconveniente (ver punto 3).
2)- A lo sumo se puede dar una charla pelotuda, pero no un silencio incómodo. Y si llegamos a vislumbrar un inminente S.I. (silencio incómodo) deberemos despedirnos y huir de allí con rapidez y decoro. Sí, se pueden huir con rapidez y decoro.
3)- Al igual que la vagancia, El merodeo también está penado por la ley: “que una persona que no tiene recursos para comprar una joya, ande caminando por la vereda de la puerta de una joyería, supone para la policía que querrá probablemente romper la vidriera y sacar un reloj de oro.” Eso dice la ley. ¿Así que un padre celoso también podría denunciarme por no tener recursos y querer robarle la hija? ¡Exijo una explicación! (Y un buen abogado…)
PD: arreglá los espacios que sobran, así no queda un chorizo tan largo pa’ leer