Hasta el momento creímos que la gran pregunta universal era “¿qué quieren las mujeres?”…Desde Freud hasta Mel Gibson se ocuparon del tema. Sin embargo, años y años de investigación no pudieron desentrañar tal enigma.
Lo cierto es que el verdadero error aquí es que siempre fueron los mismos quienes investigaron, intentando responder ésta incógnita universal desde un punto de vista totalmente opuesto…esas personas siempre fueron HOMBRES!!!.
¡Y qué puede entender un hombre acerca de lo que quiere una mujer!, si cuando ella le cuenta cómo estuvo su día él sólo asiente con la cabeza o dice “ajá, qué bien”…¡Cómo va a comprenderla si ni siquiera la escucha!
Pero la verdadera verdad (y no es redundancia) es que la culpa de todo la tiene…la MUJER! Y sí!, si es una verdad absoluta que ella se da cuenta cuando él no la escucha; ella entiende que cuando en la mañana él le dice: “mi amor, estas preciosa”, en realidad le está mintiendo…¡Cómo va a estar preciosa si acaba de levantarse, tiene los ojos hinchados y un aliento que mejor ni abra la boca!; ella sabe que aunque sea su mejor amigo sigue siendo hombre, y que si se pasea en bombacha y corpiño enfrente suyo él se va a “alterar”….¡ella lo sabe!, ¿y por qué lo hace?…por qué!?!?!?
Por eso un día, compartiendo estas inquietudes con mi gran amigo Guille, cada uno desde su condición sexual, nos dimos cuenta que en realidad lo que hay que comprender en este complicado mundo de las relaciones no es sólo por qué el hombre miente sino también, y más misterioso aun, por qué a la mujer le gusta que le mientan…Y enmarcando todo: por qué ambos son concientes de esto y sin embargo lo siguen haciendo, ¿no sería más fácil hablar de frente y decir la verdad?…
En fin, éste y muchos otros interrogantes intentaremos responder con nuestro trabajo…Fueron años de investigación empírica para poder brindarle a las nuevas generaciones de viandantes las armas necesarias para que sepan desenvolverse en sus relaciones…o por lo menos para que se aviven!
Los insto a que participen compartiéndonos sus experiencias ya que juntos lograremos más y mejores resultados.
Au revoir!
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Lunes, 9 dUTC octubre dUTC 2006 a las 1:52 pm
…Miradas…
Me pregunto cómo expresar lo que tenemos tan arraigado en el pecho y la inseguridad, que ronda como sombra paralizadora, indica el temor a ser rechazados, una vez más, en el sentimiento.
Si tan solo una mirada bastara para que nos explote el corazón, cuán fácil resultarían nuestra vidas si a través de unos ojos se pudieran desentrañar las incertidumbres que, con franqueza, perturban los pensamientos y la rutina diaria, envuelta de racionalidad, que se encuentran opuestos a situaciones que, sin quererlo ni pensarlo aparecen, así como así, para modificarlo todo.
Miradas como? Alegres, tristes, pensantes, amantes, pícaras, confidentes, sensuales, confundidas, seguras (y no tanto). Miradas que dicen todo y otras tan poco. Miradas que se animan y miradas que esperan. ¿Una mirada vale más que mil palabras? Si confunden las palabras cuánto más puede hacerlo una mirada.
Si todos encontráramos las palabras que conjugadas con una mirada certera pudiera resolver nuestras incógnitas, sería mucho más fácil encontrar la felicidad o terminar en sufrimiento hasta que, nuevamente, encontremos con quien se repita el proceso.
Quienes tienen la suerte de no necesitar palabras, disfruten de la magia que eso les representa. Para quienes estamos en la búsqueda, sólo hay que tener la paciencia suficiente para entender que todos tenemos un destino y que está ahí… afuera… en algún lugar. No se cansen de buscar ni tampoco de esperar. Un día, una mirada atravesará sus ojos y muy pocas palabras les darán la plena seguridad que lo han encontrado.
Sábado, 28 dUTC octubre dUTC 2006 a las 12:11 am
Voy a tratar de traducir lo que expresó el viandante de arriba: Si una mira nos relojea mucho los tipos nos creemos Gardel y al rato la estamos encarando, cuando quizá la chica en cuestión simplemente estaba con la vista perdida pensando en la lista del súper. Cuac! me ha pasado, me ha pasado…
Domingo, 29 dUTC octubre dUTC 2006 a las 9:41 pm
Hubo una gran publicidad argentina que decía: Mirame, mirame, mirame, mirame… y después cuando la mina miraba el flaco hacía uh! y bajaba la vista y después mirame de nuevo, mirame de nuevo…
Hay que ir al frente y tirotear.. es más fácil pedir perdón que permiso.